Antes de nada ¡Feliz navidad! y todo ese rollo.
Lo siento, tengo que decir que no me gustan nada estas fechas: reuniones familiares, preguntas incómodas (¿Qué tal las notas? ¿Ya tienes trabajo? ¿Cuándo vas a dejar al novio ese que tienes?) y situaciones insostenibles...
Una de las razones por las que más odio la navidad es por que soy VEGANA.
Para los que no sepan lo que significa la palabra "vegano/a", se lo explico rápidamente. Un vegano no consume ni utiliza nada de origen animal, es decir, no come ni carne ni pescado ni huevos ni lácteos ni miel y no usa piel, edredones de plumas etc.
¡Ojo! Los nuggets de pollo no son veganos, el bacon no es vegano y el jamón serrano sí que es carne.
Como vereis, en estas circunstancias, a no ser que tu familia sea abierta (y en mi caso no es así), las navidades pueden resultar un tanto insoportables.
¿Qué tiene que ver esto con Asia?
Recientemente, leí un post de un chico (vegetariano) que vivía en Japón. El pobre se quejaba de millones de cosas que le molestaban de Japón pero, sobre todo, de lo difícil y caro que era ser vegetariano allí.
No es la primera vez que leo algo así, incluso algunos conocidos japoneses me han dicho que Japón no es un país
vegan-friendly. Hace tiempo estuve investigando sobre Corea también y todo lo que encontre fue que "estaba mal visto".
Como es algo que me interesa bastante de cara al futuro, he decidido investigar un poco más y escribir este post (todavia incompleto, puesto que no estoy ni en Japón ni en Corea, aún) para ayudar a aquellos veganos y vegetarianos que tengan la oportunidad de ir para allá próximamente.